Quiero estar peinada para siempre.
En DatosClaros solemos hacer muchas encuestas con público femenino. En una de ellas, les preguntamos a más de 4.000 mujeres qué problemas de pelo tenían. Al ver la lista con más de 15 problemas, pensé “yo debo tener al menos 10”; a su vez no pude evitar preguntarme quiénes podrían ser las desacomplejadas mujeres que hubieran elegido la opción “no tengo ningún problema”.
Así que miré en la base de respuestas y para mi sorpresa descubrí que sólo el 1% había elegido esa opción mientras que el 99% de las mujeres consideraban tener al menos un problema, con un promedio de 4 problemas por mujer. Ese dato me hizo reflexionar sobre varias cosas: la importancia del pelo, la idea que las mujeres nunca estamos conformes con nada, los patrones de belleza y finalmente, por qué consideramos una simple descripción (pelo lacio o enrulado, por ejemplo) como si se tratara de un problema.

Como mujer, suelo estar desconforme con mi pelo (vaya, vaya, ¿dónde más escuche esto?). Sin embargo, como madre de dos mujeres, intento no repetir este discurso y transmitir a mis hijas que hay muchas formas de belleza. A pesar de mis esfuerzos, mi hija de 4 años se queja de sus rulos y cuando el peluquero le pregunta qué quiere, ella contesta “quiero estar peinada para siempre”, como si los rulos fueran sinónimo de cabellos despeinados.
Entonces me pregunto: ¿Qué podemos hacer las mujeres trabajamos en diferentes áreas de marketing y comunicación para atender los objetivos del negocio, pero sin transformar la necesidad del consumidor en un problema? O más aún, ¿sin crearle un problema para que luego se transforme en una necesidad? ¿Es posible vender un producto sin generar disconformidad con lo que se tiene?
"Creo que es un gran desafío, especialmente para las mujeres, poder desarrollar nuevas formas de comunicar los productos, sin que necesariamente sean una solución a un problema, sino un aporte de valor, algo más parecido a “Amo mi pelo y por eso lo cuido/lo potencio”".
Junto con algunas marcas, ya estamos transitando este camino. En nosotras está seguir relevando este desafío ¡aunque de tanto pensar quedemos despeinadas para siempre!